En este artículo se abordará, en el ámbito del proceso de liquidación de la sociedad de gananciales, cuáles son los efectos de las atribuciones de ganancialidad por voluntad de los cónyuges de bienes que deberían ser privativos.

Para abordar este tema y conocer la condición de privativo o ganancial de un bien, ha de tenerse en cuenta el juego de las presunciones legales favorables al carácter ganancial o privativo de un bien.

E igualmente se abordará el derecho de reembolso que deriva de no haber hecho reserva de que el bien al que se atribuye la condición de ganancial ha sido obtenido con dinero privativo de uno de los cónyuges.

Presunción de ganancialidad de los bienes existentes en el matrimonio

Los bienes existentes en el matrimonio se presumen gananciales mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges (artículo 1361 del Código Civil).

Si se combina la anterior presunción con la afirmación de que son bienes gananciales los adquiridos por título oneroso a costa del caudal común (artículo 1.347.3 Código Civil), resulta que todos los bienes adquiridos por título oneroso constante el matrimonio son gananciales si no se demuestra que la adquisición se realizó con fondos propios.

Cómo probar que un bien adquirido por el matrimonio es privativo

Aquél de los cónyuges que sostenga el carácter privativo de un bien adquirido a título oneroso debe probar que el dinero empleado en la adquisición era privativo.

Para probar el carácter privativo de un bien o que el dinero empleado era privativo de uno de los cónyuges, basta con la confesión del otro cónyuge.

Se puede atribuir a un bien carácter ganancial siendo privativo

Para responder a esta cuestión es necesario partir de lo dispuesto en el artículo 1323 del Código Civil.

En este precepto se admite la libertad de pactos y contratos entre los cónyuges.

Pues bien, con fundamento en este artículo, son posibles acuerdos entre cónyuges en los que se atribuya carácter ganancial a bienes privativos de uno de ellos, como ocurre, por ejemplo, con los bienes adquiridos antes de la constitución de la sociedad o los adquiridos a título gratuito después de formada la sociedad ganancial.

Se puede atribuir la condición de bien ganancial a un bien adquirido con fondos privativos

El artículo 1355 del Código Civil permite que los cónyuges atribuyan, de común acuerdo, carácter ganancial a un bien adquirido a título oneroso, con independencia de la procedencia de los fondos con los que fuera adquirido.

Se atribuye al bien el carácter de ganancial desde el momento de su adquisición e ingresa directamente en el patrimonio ganancial.

Si los fondos empleados para la adquisición del bien fueran gananciales no sería necesaria la manifestación de voluntad de las partes para que tuviera esta condición (artículo 1347.3 del Código Civil).

Lo que admite el artículo 1355 es que los cónyuges otorguen la condición de bienes gananciales a aquéllos en los que si no hubiera acuerdo tendrían la condición de privativos conforme a la Ley.

Los bienes adquiridos a costa de bienes privativos son privativos. Pero el artículo 1355 permite que los cónyuges pueden atribuirlos carácter ganancial, sustituyendo con su voluntad la determinación legal de los bienes.

También pueden atribuir a los bienes la condición de gananciales en su totalidad cuando el precio o los fondos empleados procedan en parte de la sociedad y en parte sean privativos (artículo 1354 del Código Civil).

Cuando se atribuya a los bienes la condición de gananciales, la prueba posterior del carácter privativo del dinero invertido no alteraría la naturaleza del bien, que ha quedado establecida por la manifiesta voluntad de los cónyuges.

Pero la aportación de fondos privativos, pese a no alterar la naturaleza del bien, no significa que carezca de efectos en un procedimiento de liquidación de la sociedad ganancial, como enseguida veremos.

Derecho de reembolso a favor del cónyuge que aportó fondos privativos

Debe partirse del principio general: presunción de ganancialidad de los bienes adquiridos durante la vigencia de la sociedad. Incumbe, por tanto, al cónyuge interesado probar el carácter privativo del dinero invertido en la adquisición del bien, pudiendo determinar un derecho de reembolso a favor del aportante (artículo 1358 CC).

La existencia del derecho de reembolso exige el consentimiento de ambos cónyuges para la atribución de ganancialidad a un bien que sería privativo.

El derecho de reembolso procede aunque no se hubiera hecho reserva alguna en el momento de la adquisición del bien (artículo 1358). Esto es así por las siguientes razones:

1ª.- La donación no se presume, por lo que el derecho de reembolso procede siempre que no se excluya expresamente.

2ª.- El acuerdo de los cónyuges para atribuir la ganancialidad al bien no convierte en ganancial el dinero empleado para su adquisición y genera un crédito por el valor satisfecho.

3ª.- La adquisición de los bienes comunes es a cargo de la sociedad de gananciales, según dispone el artículo 1362.2ª del Código Civil

El necesario consentimiento en la atribución de un bien como ganancial

Para que a un bien se le atribuye la condición de ganancial es necesario el consentimiento de ambos cónyuges.

El artículo 1355 no contempla la atribución de ganancialidad de manera unilateral, por voluntad de uno solo de los cónyuges.

La declaración del cónyuge que, al adquirir un bien en solitario, manifiesta hacerlo para su sociedad de gananciales es coherente con la presunción de ganancialidad del artículo 1361, pero por sí sola no atribuye al bien adquirido la condición de ganancial.

En estos casos será el no adquirente quien debe probar la existencia del acuerdo, pues tal acuerdo constituye el presupuesto establecido por la norma para la atribución de ganancialidad al bien adquirido.

Si se trata de un inmueble, la manifestación del cónyuge de que el bien se adquiere para la sociedad da lugar a que el bien se inscriba a nombre del cónyuge adquirente con esta indicación (artículo 93.4 del Reglamento Hipotecario), sin que para ello se exija demostración de que los fondos invertidos son gananciales.

Por el contrario, aunque el dinero empleado fuera privativo, la inscripción del bien adquirido como privativo del cónyuge requiere la justificación del carácter privativo del precio mediante prueba documental pública.

Esta prohibición expresa del artículo 85.2 del Reglamento Hipotecario es coherente con el tipo de prueba que puede apreciar el registrador de la propiedad.

En consecuencia, parece razonable concluir que la condición de ganancial basada en la sola declaración del cónyuge adquirente es meramente presuntiva y el adquirente puede probar en un proceso judicial el carácter privativo de los fondos con el fin de que se declare que el bien adquirido es privativo.

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