Qué es la Patria Potestad

La patria potestad se atribuye, por Ley, a los progenitores sobre los hijos menores de edad no emancipados.

Comprende los siguientes deberes y facultades:

1.- Velar por los hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarlos una formación integral.

2.- La patria potestad otorga a los padres la facultad de representar a los menores y administrar sus bienes

Ejercicio responsable de la patria potestad y cuidado de hijo común

 

Quién y cómo se ejerce la patria potestad:

La patria potestad se ejerce conjuntamente por ambos progenitores o por uno solo de ellos con el consentimiento del otro.

No obstante, pueden surgir desacuerdos. En estos casos, cualquiera de los dos progenitores podrá acudir al Juez, que será quien atribuya, en cada caso, la facultad de decidir al padre o a la madre. Antes de adoptar su decisión, el Juez deberá oír al hijo afectado por la decisión, siempre que tuviera suficiente madurez y, en todo caso, si fuera mayor de doce años de edad.

Una medida extrema, contraria al régimen general de ejercicio conjunto de la patria potestad, se produce en supuestos de serios desacuerdos reiterados o cuando concurre alguna circunstancia que entorpezca gravemente el ejercicio de la patria potestad.

En tales casos el Juez podrá atribuir total o parcialmente a uno de los padres las funciones inherentes a la patria potestad o distribuir las funciones que la comprenden entre cada uno de ellos.

Esta medida limitativa del ejercicio de la patria potestad estará vigente durante el plazo que determine el Juez, pero nunca podrá exceder de dos años.

 

Cómo influye la patria potestad en la libre elección de residencia

Existe una aparente contradicción entre el Derecho Fundamental de los españoles a elegir libremente su residencia, consagrado en el artículo 19 de la Constitución Española, y la elección de residencia del progenitor custodio.

Es decir, si tras la crisis conyugal o de pareja, se atribuye la custodia del hijo común menor de edad, por ejemplo, a la madre ¿Puede ésta elegir, sin impedimento alguno, el lugar en el que va a residir en compañía del hijo común sujeto a la patria potestad compartida?

Para dar respuesta a este interrogante se ha de partir de la siguiente premisa:

La guarda y custodia de los menores deriva de la patria potestad, y de la patria potestad, entre otras cosas, deriva la fijación del domicilio familiar (según dispone el artículo 70 del Código Civil), pues una de las funciones de la patria potestad es la de que los menores convivan en compañía de los titulares de esta facultad.

Pero la ruptura matrimonial o de la relación de pareja obliga, en la mayoría de las ocasiones, a fijar una residencia separada. Por ello, la Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 2014 se pronuncia en los siguientes términos:

“La ruptura matrimonial deja sin efecto la convivencia y obliga a los progenitores a ponerse de acuerdo para el ejercicio de estas facultades que traen causa de la patria potestad, entre otras, la de fijar el nuevo domicilio y, como consecuencia, el de los hijos que se integran dentro del grupo familiar afectado por la ruptura, coincidente por lo general con el de quien ostenta la guarda y custodia”.

Es decir, la madre o el padre custodio, tras la ruptura establecerán su nuevo domicilio, y con él, el de los menores sujetos a la patria potestad. Este cambio de domicilio será, en principio, voluntario, pero siempre que no entorpezca el ejercicio compartido de la patria potestad.

Por tal razón, la fijación del domicilio no puede ser caprichosa: deberá contar con el consentimiento o aceptación del padre no custodio, y siempre se fijará teniendo en cuenta el supremo interés del menor.

Los cambios de domicilio que precisan una mayor conjunción de voluntades son, pues, aquellos que alteran la vida cotidiana del menor y su entorno social y familiar, como ocurre cuando se cambia de población, más aún si la distancia que dista con la anterior residencia familiar entorpece el recto ejercicio compartido de la patria potestad.

 

Cómo influye la nacionalidad en el cambio de residencia del menor en el extranjero

En línea con lo anteriormente expuesto, lo determinante no es la nacionalidad, sino el interés del menor, porque un cambio de residencia obliga a valorar su adaptación al nuevo entorno, a un idioma diferente, a los hábitos y costumbres, a la escolarización, e incluso a los gastos de desplazamiento.

Según la doctrina del Tribunal Supremo, el cambio de residencia del extranjero progenitor custodio puede ser judicialmente autorizado únicamente en beneficio del interés del menor.

El interés del menor, es importante añadir, también está relacionado con su capacidad para visitar y comunicarse con el progenitor no custodio.

Puede el progenitor no custodio oponerse a que su hijo viaje al extranjero

La razón que con frecuencia se alega para el padre o la madre se opongan a que el hijo menor de edad viaje al extranjero está en el riesgo de secuestro.

Pero para poder invocar la existencia de este riesgo no basta con mencionarlo, sino que es necesario introducir una justificación adecuada.

Como elementos orientadores de esta valoración de riesgo se pueden citar, entre otros, el arraigo, la existencia o no de familiares en el país de origen o destino, la nacionalidad, el trabajo, el tiempo de residencia en España, etc.

La atribución de la custodia a uno de los progenitores priva al otro de los deberes inherentes a la patria potestad

La respuesta es claramente negativa.

El deber de los padres de atender a los hijos es consustancial a la patria potestad y no queda limitada por el hecho de que se atribuya la custodia a uno u otro progenitor.

El padre no custodio, por su parte, puede ejercer el control propio de la patria potestad acerca de que los hijos se encuentran perfectamente atendidos y también puede ejercitar las acciones que operen en su beneficio.

La Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de diciembre de 2012, informa:

Las acciones y responsabilidades que derivan de la patria potestad corresponden a ambos padres, de tal forma que cualquiera de ellos, tanto el que tiene la guarda como el que no la conserva, pueden actuar con relación a sus hijos activamente.

Esto implica no solo colaborar con el progenitor custodio, sino participar en la toma de decisiones fundamentales al interés superior del menor.

Una de ellas es la que concierne a su traslado o desplazamiento, en cuanto le aparta de su entorno habitual e incumple el derecho de relacionarse con el padre o la madre no custodio.

 

La despreocupación o alejamiento de uno de los padres respecto a sus hijos puede derivar en la privación de la patria potestad o en su ejercicio

Son, la inasistencia material o moral prolongada o la intensidad del abandono y del incumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad lo que puede determinar un pronunciamiento judicial favorable a la privación de la misma.

Sin embargo, el alejamiento y la despreocupación temporal, no constituye causa suficiente para decretar la privación de la patria potestad, ya que tampoco estamos ante un supuesto de desamparo total al menor (STS de 9 de julio de 2002).

Por tanto, la despreocupación y el alejamiento del progenitor respecto al menor, para que sea determinante de la privación de la patria potestad, ha de gozar de cierta intensidad, debiendo tener en cuenta, en cada caso, las circunstancias concurrentes que han influido en la conducta del padre o la madre, como, por ejemplo, las desavenencias entre la pareja, que sin ser excusa para desatender al hijo, en ocasiones operan como verdaderos obstáculos en el recto ejercicio de la patria potestad.

Esta pequeña muestra revela la importancia de conocer el alcance del ejercicio de la patria potestad, las obligaciones y los derechos inherentes a la misma y cómo puede repercutir en la adopción de decisiones por parte de los progenitores, sobremanera cuando se produce la ruptura de la relación de pareja.

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