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DELITOS COMUNES

 
PATRICIO GONZÁLEZ – ABOGADOS

Delitos comunes: relación

1.- Homicidio. Asesinato. Lesiones dolosas. Lesiones imprudentes. Lesiones en el ámbito familiar (violencia de género -VIOGEN-)
2.- Detenciones ilegales y secuestros
3.- Amenazas y Coacciones (también en el ámbito familiar)
4.- Torturas y Delitos contra la integridad moral (incluye el delito de maltrato habitual en el ámbito familiar)
5.- Trata de seres humanos
6.- Agresiones y Abusos sexuales. Acoso sexual. Exhibicionismo y provocación sexual

Para entender con mayor claridad “los delitos” se irán incluyendo casos prácticos procedentes de calificaciones personales o de sentencias escogidas. Esta labor se hará de forma progresiva, enlazando cada delito con los supuestos concretos.

7.- Prostitución y explotación sexual; corrupción de menores
8.- Omisión del deber de socorro
9.- Descubrimiento y revelación de secretos; allanamiento de morada
10.- Calumnias e Injurias
11.- Sustracción de menores, abandono de familia (impago de pensiones…)
12.- Hurto. Robo con fuerza. Robo con violencia. Robo en casa habitada. Robo y hurto de uso de vehículos. Usurpación. Daños.

Si tiene dudas en la calificación de los HECHOS, le podemos echar una mano. Póngase en contacto con nosotros y le ayudaremos, bien por teléfono (91 433 70 90 – 630 13 92 81) o rellenando el formulario de CONTACTO.

13.- Delitos de incendios: forestales, viviendas, locales…
14.- Delitos contra la salud pública: tráfico de DROGAS y otras sustancias nocivas
15.- Delitos contra la Seguridad Vial: consumo de alcohol, conducción temeraria, con grave desprecio a la vida, negativa a someterse a la prueba de alcoholemia, lesiones y homicidios por imprudenciaAcusación y Denuncia falsas. Simulación de Delitos
16.- Falso Testimonio. Obstrucción a la Justicia
17.- Quebrantamiento de Condena y de Medida cautelar

¿Qué pena corresponde a cada delito?

Depende de múltiples factores. Haremos mención a algunos de ellos: 1) Apreciación de circunstancias atenuantes o agravantes, 2) Concurrencia del delito con otros (situaciones concursales), 3) El resultado producido, la persona afectada o la pluralidad de ellas (subtipos agravados), la pertenencia del autor a un grupo u organización criminal (…). Le ayudamos a calificar los hechos en función de las circunstancias concurrentes.

17.- Delitos contra la Constitución, contra la Corona y contra las Instituciones
18.- Delitos relativos al ejercicio de los Derechos Fundamentales y las libertades públicas; contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos; inviolabilidad domiciliaria (…)
19.- Atentados contra la autoridad, sus agentes o funcionarios. Resistencia. Desobediencia
20.- Pertenencia a Grupos y Organizaciones criminales
21.- Delitos contra la Comunidad internacional

Acuda a nuestra página de CALIFICACIONES, en donde examinamos los delitos más relevantes desde una visión práctica. Expónganos su caso y le ayudaremos sin compromiso.

PATRICIO GONZÁLEZ – ABOGADOS

Delitos comunes: artículos

EL CICLO DE LA IMPUNIDAD DEL CRIMEN ORGANIZADO Y SU INFLUENCIA EN LA SOCIEDAD GLOBAL
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
REFERENCIAS

1.- Para una revisión de algunas manifestaciones históricas del fenómeno vid. a RADBRUCH, G., Historia de la Criminalidad (Ensayo de una criminología histórica), Barcelona 1955, p. 249. Sobre el fenómeno del bandolerismo como fórmula asociativa de tipo criminal, vid. la obra clásica de BERNARDO DE QUIROS, C. El bandolerismo andaluz, Madrid 1973. Por su parte RISCO, en Un gobernante modelo en Razón y Fe, Madrid 1931, p. 339, refiere que este fenómeno, en sus orígenes, existió en el norte de España, principalmente entorno a las grandes urbes como Barcelona. Sobre el surgimiento del crimen profesional y del hampa, vid. a Mc INTOSH, M, La organización del crimen, 1977, pp. 21 a 32.
2.- Cfr. MAPELLI CAFFARENA, BORJA, Problemas de la ejecución penal frente a la criminalidad organizada, en La criminalidad organizada ante la justicia; Faustino Gutiérrez-Alviz Conradi (director); Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1996, p. 53
3.- Cfr.: MAPELLI CAFFARENA, B., Problemas de la ejecución penal…, p. 53.
4.- Vid. CRESSEY, D.R. Criminal organizations: its elementary forms, Londres, 1972.
5.- Cfr.: Mc. INTOSH, M., La organización del crimen, 1977, siglo XXI edits., SA., p. 21
6.- Cfr.: MAPELLI CAFFARENA, B., o.c., p. 55.
7.- Cfr.: MAPELLI CAFFARENA, B., o.c., p. 55.
8.- Mc. INTOSH, M., La organización…; o.c., p. 16, se pronuncia en la misma línea cuando asimila la eficiencia de los medios de la organización criminal con la obtención del “máximo de ganancia prevista minimizando a la vez el riesgo de encarcelamiento”.
9.- En esta línea vid. MAPELLI CAFFARENA, B., o.c., p. 55.
10.- DONALD CRESSEY, en Criminal organization: its elementary forms, Londres 1972, las describe como sigue: en el extremo superior, la variedad A se distingue por presentar cargos de “comisionados, hombres que se reúnen para coordinar las actividades de una confederación o cártel de subunidades; la variación B, posee un cargo “ejecutor” que castiga a los miembros no satisfactorios; la variedad C, se compone de cargos de “corruptores”, que subordinan o ganan mediante influencias a funcionarios públicos, y de “corrompidos”, que son objeto de esa influencia; la variedad D tiene un cargo de “planificador estratégico”, dedicado a asuntos de largo plazo como los de seguridad y de contactos; la variedad E, un “táctico”; y la más simple de todas, la variedad F, sólo tiene un “guía de equipo de ejecución” para el acto mismo del delito.
11.- Mc INTOSH distingue entre organizaciones picaresca, mañosa, de proyecto y de negocios. Sobre la organización picaresca, véase su obra La organización del crimen, pp. 35-41; sobre la organización mañosa y de proyecto vid., de la misma autora, Changes in the organization of thieving, en Images of deviance, editado por Stanley Cohen, Harmondsworth, Penguin, 1971, pp. 98-133, así como la o.c. (La organización del crimen), pp. 42-50 (mañosa) y 51-61 (de proyecto); y, sobre la organización de negocios, vid. The growth of racketeering, en Economy and Society, 2, 1, 1973, pp 35-69, y o.c., pp. 61-72. La organización de negocios (la más compleja), refiere la autora, en La organización del crimen, pp. 34, 65 y 66, es característica de los extorsionistas y de los proveedores de bienes y servicios ilegales que se han ganado algún grado de inmunidad respecto del control social, es la mayor en cuanto a su volumen y la más permanente, posee una jerarquía de integrantes que se dedican a actividades especializadas y que reciben, a veces una paga de sus superiores, y otras veces, una participación del producto de su sector particular y, es mayor en escala y tiene una división del trabajo más acentuada que cualquiera de las restantes categorías.
12.- Vid. HERRERO HERRERO, CESAR, Criminología (Parte general y especial), Dykinson, Madrid, 1997, pp. 484 a 493. Clasifica a las organizaciones criminales como sigue: a) organizaciones criminales de naturaleza mafiosa; b) organizaciones criminales flexiblemente mafiosas; c) organizaciones criminales funcionalmente mafiosas; y, d) organizaciones criminales ambiguamente constituidas. En cuanto al término “mafia”, SERGE ANTONY y DANIEL RIPOLL, El combate contra el crimen organizado en Francia y en la Unión Europea, Procuraduría General de la República, Servicio de cooperación técnica internacional de la policía francesa en México; 2ª ed., julio de 1996, p. 19, refiere que apareció por primera vez en un texto siciliano de 1658 y se hizo corriente en Italia sobre todo en el siglo XIX, designándose en la actualidad, con dicho término, a la vez que a un grupo criminal históricamente radicado en Sicilia, a todo grupo caracterizado por su estructura cerrada, su violencia y su relación con una población y un territorio.
13.- Cfr.: HERRERO HERRERO, C., o.c., respecto a esta clasificación de la organización criminal en sentido amplio y en sentido estricto, pp. 476 y 477.
14.- Especialmente el terrorismo, aún cuando puedan guardar conexiones con las organizaciones criminales con finalidad económica.
15.- Las motivaciones de tipo económico son consideradas por MEDINA ARIZA, JUAN J., (Una introducción al estudio criminológico del crimen organizado en Delincuencia Organizada,: aspectos penales, procesales y criminológicos, Universidad de Huelva, 1999, p. 112), como “el espíritu fundador del crimen organizado” siendo “determinantes las fuerzas del mercado”. El citado autor, en o.c., misma página, refiere que este modelo permite distinguir el crimen organizado de otras organizaciones criminales cuyo propósito es de otra naturaleza, como el caso del terrorismo insurgente o de organizaciones racistas.
16.- CHOCLAN MONTALVO, La Organización criminal. Tratamiento penal y procesal; Dykinson 2000, p. 9 entiende que la internacionalización de la organización criminal constituye una nota necesaria de un concepto penal de la organización criminal.
17.- Las motivaciones de tipo económico son consideradas por MEDINA ARIZA, JUAN J., (Una introducción al estudio criminológico del crimen organizado en Delincuencia Organizada,: aspectos penales, procesales y criminológicos, Universidad de Huelva, 1999, p. 112), como “el espíritu fundador del crimen organizado” siendo “determinantes las fuerzas del mercado”. El citado autor, en o.c., misma página, refiere que este modelo permite distinguir el crimen organizado de otras organizaciones criminales cuyo propósito es de otra naturaleza, como el caso del terrorismo insurgente o de organizaciones racistas.
18.- HERRERO HERRERO, C., Criminología… (o.c.), p. 481 coincide en afirmar que la delincuencia, para ser organizada “no tiene porque extenderse y continuarse más allá de un solo Estado nacional” aunque reconoce igualmente que, en la actualidad, “la delincuencia organizada más significativa es transnacional”, lo que “la convierte en más peligrosa, nociva y ‘eficaz'”. Considera este
autor que para que la delincuencia adquiera dimensión internacional es suficiente que su actividad, tanto en su preparación, en su realización o en sus efectos, lleve consigo la apertura de más de una frontera de estados que la consideren penalmente sancionable.
19.- Esta nota es considerada como común a todo tipo de organización criminal por MALTZ, MICHAEL, Defining Organized Crime, en Robert Kelly, Ko-lin Chin & Rufus Schatzberg (Eds); Handbook of Organized Crime in the United States; Westport, CT: Creenwood Press, 1994. En el mismo sentido se pronuncian REUTER, PETER, 1994, Research on Americam Organized Crime, en Robert Kelly, Ko-lin Chin & Rufus Schatzberg (Eds.), Handbook of Organized Crime in the United States; Westport, CT: Creenwood Press.); KENNEY, DENNIS J. & JAMES FINCKENAUER, 1994, Organized Crime in America, Belmont: Wadsworth Publishing Company; MARTINEZ BAUTISTA, SANTIAGO, La delincuencia organizada, Revista de Ciencias Criminológicas, Barcelona 1994, p. 8. WILFRIED BOTTKE, mercado, criminalidad organizada y blanqueo de dinero en Alemania, Revista penal nº 2, p. 2, considera que el “proyecto empresarial” de la criminalidad organizada lo es por “tiempo indeterminado”, más allá del hecho concreto.
20.- Vid. al respecto a CHOCLAN MONTALVO, La organización criminal. Tratamiento penal y procesal, Dykinson 2000, p. 9.
21.-Vid. MARTINEZ BAUTISTA, SANTIAGO, o.c., p. 8.
22.- Según CRESSEY, en Criminal organizations…, las organizaciones criminales organizadas más racionalmente poseen una división del trabajo más elaborada y un número mayor de puestos organizativos para sus integrantes. KENNEY, DENNIS, J. & JAMES FINCKENAUER, 1994, Organized Crime in America¸Belmont: Wadsworth Publishing Company, incluyen, como elementos propios del crimen organizado, una jerarquía organizada o conspiración criminal que se autoperpetua y que existe para obtener beneficios lícitos que se suministran de una manera ilegal. MEDINA ARIZA, JUAN J., Una introducción al estudio criminológico…, p. 113, aún considerando que la organización resulta esencial en toda definición de crimen organizado, ésta no significa para el autor una ordenación jerárquica, claramente delimitada y altamente centralizada. Para CHOCLAN MONTALVO, J. A., La organización criminal. Tratamiento penal y procesal, Dykinson 2000, p. 9, debe darse -dentro del concepto jurídico-penal de organización criminal- un centro de poder donde se tomen las decisiones y una actuación a distintos niveles jerárquicos en la que los órganos ejecutivos, en su individualidad, desconozcan el plan global, conociendo sólo la parte del plan asumida. Para MARTINEZ BAUTISTA, S., o.c., p. 8, “dependencia y jerarquía” son notas caracterizadoras de la organización criminal. Para BALTASAR GARZON, El tráfico de drogas como instrumento del crimen organizado, p. 41, las sociedades criminales disponen de una organización rígidamente jerarquizada, con un mando central que da instrucciones, planifica y facilita los medios de actuación criminal.
23.- Vid., al respecto, a COHEN, A.K., The concept of criminal organization, en BritJCrim 17 (1977).
24.- Vid. CHOCLAN MONTALVO, o.c., p. 9, para quien resulta precisa la existencia de una “férrea disciplina” y una “estricta profesionalidad” entre los miembros de la organización criminal, quedando éstos sometidos a las decisiones que emanan del centro de poder. En semejantes términos, vid. a BALTASAR GARZON, o.c., p. 41.
25.- Para MALTZ, en o.c., pp. 34 y 35, aunque la sofisticación, disciplina, ideología y vinculación puedan ser características de algunas organizaciones criminales, ninguna de ellas es necesaria ni típica.
26.- Legitimación entendida como justificación de la estructura operativa frente a los miembros de la organización, según refiere COHEN, o.c.
27.- La relación entre la fidelidad a una sociedad criminal con la estructuración de intereses internos es apuntada por Mc. INTOSH, La organización del crimen, p. 69.
28.- CHOCLAN MONTALVO, en o.c., p. 9 incluye estas características como propias del concepto jurídico-penal que defiende.
29.- X. ZHANG, o.c., pp. 321 y ss., sostiene que las relaciones de colusión mantenidas con estratos sociales constituye uno de los elementos determinantes de la considerable nocividad social de las organizaciones criminales. MAPELLI CAFFARENA, B., coincide con la idea expuesta al afirmar que la organización criminal trata de “neutralizar la sanción penal mediante técnicas precisas y rutinarias tales como la selección de las víctimas y de los crímenes, manipulación de aquellas por medio de amenazas o compensaciones y creación de unas relaciones estables y períodicas con las agencias de control social; vid. al respecto, su obra, Problemas de la ejecución penal frente al crimen organizado, p. 56.
30.- COHEN, A. K., The concept of criminal organization, en BritJCrim 17 (1977), refiere que las labores informativas se hacen a través de intermediarios para evitar que sea conocida la identidad de los capos de la organización.
31.- Esta protección no se da en otro tipo de organizaciones funcionales creadas para la comisión de determinados delitos, como ocurre en el ámbito de la criminalidad económica. Como consecuencia de esta protección exterior los condenados pertenecientes a asociaciones delictivas reciben una asistencia -asesoramiento jurídico, información, visitas, medios materiales (alimentación, ropas, libros, prensa, TV) muy superior al resto de la población penitenciaria. Todo ello según señala MAPELLI CAFARENA, BORJA, o.c., p. 56. En pp. 57 y 58 y 58-68, de la citada obra, el autor se refiere a los problemas específicos que generan este tipo de internos y a la normativa específica que en nuestro país se dedica a neutralizar los conflictos que pudieran surgir con el incremento de este tipo de reclusos.
32.- X. ZHANG, o.c., pp. 321 y ss., sostiene que las relaciones de colusión mantenidas con estratos sociales constituye uno de los elementos determinantes de la considerable nocividad social de las organizaciones criminales. MAPELLI CAFFARENA, B., coincide con la idea expuesta al afirmar que la organización criminal trata de “neutralizar la sanción penal mediante técnicas precisas y rutinarias tales como la selección de las víctimas y de los crímenes, manipulación de aquellas por medio de amenazas o compensaciones y creación de unas relaciones estables y períodicas con las agencias de control social; vid. al respecto, su obra, Problemas de la ejecución penal frente al crimen organizado, p. 56.
33.- Para Mc. INTOSH, La organización del crimen, p. 66 el “control sobre las fuerzas represivas” constituye una nota caracterizadora del método de actuación de la organización criminal.
34.- Vid. al respecto a MALTZ, M., Defining Organized Crime, o.c., p. 111, refiriéndose a la corrupción y a la violencia como notas características de todos los grupos considerados como de crimen organizado. MARK H. HELLER, Illegal Enterprise: A Theoretical and Historical Interpretation, Criminology, 28, 1990, pp. 207-236, por su parte, apunta, como una de las características de la empresa ilegal, la corrupción de policía y políticos. MEDINA ARIZA, en o.c., p. 111 estima como esencial el uso de la violencia o la amenaza de su uso para facilitar actividades criminales y para mantener el control monopolístico del mercado, así como valerse de la corrupción de funcionarios públicos para realizar sus actividades con impunidad. CLAIR STERLING, El mundo en poder de las mafias, p. 241 se expresa como sigue: “todas estas organizaciones disponen de una gran cantidad de dinero, recurren a la violencia y hacen lo que sea necesario para garantizar la no intervención policial y judicial y lograr la connivencia política”. Para HERRERO HERRERO, en o.c., p. 477, los estudiosos de este tema coinciden en afirmar que la organización criminal se vale de la coacción en relación a sus miembros y de toda clase de medios frente a terceros con el fin de alcanzar sus objetivos.
35.- Sobre la vinculación de la organización criminal con el mercado legal, vid. a MALTZ, M., o.c., p. 111; MARK H. HELLER, o.c., pp. 207-36; CHOCLAN MONTALVO, o.c., p. 91, para quien la “apariencia de legalidad y presencia en los mercados como medio de transformación de los ilícitos contenidos” constituye una nota propia de la organización criminal.
36.- BALTASAR GARZON, o.c., p. 41, refiere que estas organizaciones practican la violencia para asegurar su influencia económica y financiera.
37.- Cfr.: REUTER, PETER, Research on American Organized Crime, o.c.
38.- Cfr. Mc. INTOSH, La organización del crimen, p. 69. Expresa la autora, o.c., p. 66, que tiende a haber una regla tácita de repudio de la violencia nacida de la ira.
39.- En este sentido se pronuncia CABALLERO BRUN, FELIPE, en Criminalidad Organizada; Revista penal, nº 2, p. 85. Si bien este autor centra su estudio en los sectores del narcotráfico y de la mafia, sus disertaciones son traspolables a otros muchos ámbitos de la criminalidad organizada.
40.- En esta línea, vid. WILFRIED BOTTKE, en Mercado, criminalidad…; Revista penal nº 2, p. 2.
41.- A modo de ejemplo, cabe citar la estimación dada por el Programa de prevención del abuso y tráfico ilícito de estupefacientes de las Naciones Unidas, que cifra en casi el 8% del producto bruto internacional, o casi 400.000 millones de dólares, la cantidad correspondiente a transacciones del delito organizado transnacional. Vid., al respecto: Naciones Unidas. Informe anual del Programa de la División de Prevención del abuso y tráfico ilícito de estupefacientes; Viena, 1997.
42.- Hoy, señala, PEDRO R. DAVID, Globalización, prevención del delito y justicia penal, Zabalia editor, 1999, la amenaza cotidiana de los delitos transnacionales como el terrorismo, el tráfico ilícito de drogas, el contrabando, los delitos contra el ambiente, los delitos de tráfico de mujeres y niños y la corrupción que los acompaña, son planeados y ejecutados a través de una vasta y compleja red internacional.
43.- Vid., apartado siguiente (II).
44.- Cfr.: CABALLERO BRUN, F, Criminalidad organizada; o.c., pp 85 y 84.
45.- El problema para la criminalidad organizada es entonces, como ha sugerido ARLACHI, de gestión de ese inmenso poder económico: Tendencias de la criminalidad organizada y de los mercados ilegales del mundo actual (trad. Perfecto Andrés Ibáñez), Poder Judicial, 16, pp. 87 y ss.
46.- WILFRIED BOTTKE en o.c., p. 3, sobre la importancia del blanqueo de dinero se muestra contundente: “si no existiera el blanqueo de dinero, no merecería la pena la criminalidad organizada, como debe merecer según su cálculo empresarial, de manera que sería menos, o incluso, nada atractiva”. Las operaciones vinculadas al lavado de dinero son el soporte vital que permite la consolidación de tales grupos criminales y la ampliación de sus actividades ilícitas, tal y como entienden, entre otros: J. A. ZARAGOZA AGUADO, El blanqueo de dinero. Aspectos sustantivos. Su investigación, Cuadernos de Derecho Judicial, número dedicado a: El encubrimiento, la receptación y el blanqueo de dinero. Normativa comunitaria. Madrid, CGPJ, 1994, p. 107; A. CUERDA RIEZU, La conflictiva relación entre el derecho comunitario y el derecho penal, Cuadernos de Derecho Judicial (monográfico dedicado a la Política Común de Justicia e Interior en Europa), Madrid 1995, p. 297; T. CRETIN, Mafias du monde. Organisations criminelles transnationales. Actualités et perspective, París, PUF, 1997, p. 155; y las NACIONES UNIDAS. Consejo Económico y Social, Plan mondial d’action contre la criminalité transnationale, Conferencia Mundial sobre crimen mundial organizado, Nápoles, 21 a 23 de noviembre de 1994, núms. 35-40. De ahí que ANARTE BORRALLO, ENRIQUE, en Criminalidad Organizada, Revista Penal nº 2, p. 101, encuentre que la gran esperanza en la lucha contra la delincuencia organizada radique en el control de los beneficios de sus actividades criminales, considerando la reintegración al mercado de los mismos su “talón de Aquiles”. Aunque, según FERNANDO NIÑO, LUIS, Criminalidad organizada, Revista Penal nº 2, p. 81, las respuestas adecuadas a la criminalidad organizada reclaman también la ampliación del elenco de instrumentos normativos de cooperación penal internacional y la búsqueda de una mayor armonía en los ordenamientos nacionales de fondo y de forma, de cara a esas complejas y sofisticadas manifestaciones de lo ilícito.
47.- En este sentido W. BOTTKE; o.c.; pp 3 y 8.
48.- Por otro lado, el blanqueo de dinero, a juicio de la Commission Européenne, Deuxième rapport de la Commission au Parlament et au Conseil sur l’aplication de la Directive relative au blanchinement de capitaux, Bruselas, 1 de julio de 1998, p. 19, tiene repercusiones macroeconómicas consistentes en: variaciones de la demanda de dinero sin relación aparente con los fundamentos económicos, inestabilidad de los índices de cambio y de interés debido a movimientos de fondos transnacionales imprevistos, inestabilidad del pasivo y riesgo sistemático de inestabilidad del sector financiero y de la situación monetaria en general, inexactitud de las transacciones legales y aumento de los precios de determinados activos, como consecuencia del reciclaje del dinero negro.
49.- Cfr.: ANARTE BORRALLO, ENRIQUE, Conjeturas sobre la criminalidad organizada, en Delincuencia organizada: aspectos penales, procesales y criminológicos; Juan Carlos Ferré Olivé, Enrique anarte Borrallo (eds), Universidad de Huelva, 1999, p. 46.
50.- Vid., al respecto, ANARTE BORRALLO, E, o.c., p. 46; y, W. BOTTKE, o.c., pp 3, 8, 11, 14 y 15.
51.- Cfr.: JOAQUIN GONZALEZ, Corrupción y justicia democrática. Introducción a una teoría de la función judicial en las sociedades en cambio; Clamores 2000, p. 38. Véase, asimismo, a PERDUCA, A. y RAMAEL, P., Le crime international et la justice, París, Flamarion, 1998.
52.- Cfr.: BALTASAR GARZON REAL, El tráfico de drogas como instrumento del crimen organizado, en NARCO, El tráfico de drogas como instrumento del crimen organizado; y, la presencia de las drogas: razones, riesgos y límites: Baltasar Garzón (1ª parte) y Eusebio Megías (2ª parte); edit. Germania Serveis Grafics, SL, 1997, p. 77..
53.- Para contrarrestar esta realidad, se aprobó, el 27 de septiembre de 1996 (publicado en el Boletín Oficial de las Comunidades Europeas núm. C 313, de 23 de octubre de 1996), un Protocolo a la Convención de 26 de julio de 1995 relativa a la protección de los intereses financieros de las Comunidades Europeas, que busca combatir el fenómeno de la corrupción activa y pasiva de los funcionarios, tanto nacionales como comunitarios, responsables de la percepción, la gestión o la distribución de los fondos comunitarios sujetos a su control.
54.- Así se expone (referido al narcotráfico) en el Informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes correspondiente a 1996, Nueva York, 1997, punto 5.
55.- Cfr.: Informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes correspondiente a 1996, Nueva York, 1997, punto 5.
56.- En la Conferencia Ministerial Mundial sobre la criminalidad transnacional organizada, celebrada en Nápoles durante los días 21 a 23 de noviembre de 1994, bajo los auspicios de la ONU, se expuso la gravedad del problema: se trataba de un fenómeno de alcance universal que amenazaba los derechos del hombre y las libertades fundamentales. Esta Conferencia fue convocada conforme a la Resolución 1993/29 del Consejo Económico y Social de la ONU el 27 de junio de 1992, a partir de la Recomendación de la Comisión para la Prevención del Crimen y la Justicia Penal, en su segunda sesión; seguidas aquéllas por las Resoluciones núms. 1193/30, de 27 de julio, y 1994/12, de 25 de julio. Se celebró en Nápoles los días 21 a 23 de noviembre de 1994, precedida por otra reunión preparatoria que tuvo lugar en Palermo los días 10 al 12 de octubre de 1994. En el mensaje del Presidente Bill Clinton en el Congreso de los Estados Unidos de 1994 se enfatizaba: <<el tráfico internacional de drogas es una actividad delictiva que amenaza a las instituciones democráticas, alienta el terrorismo y las violaciones de los derechos humanos y debilita el desarrollo económico>>, según se expone en BALTASAR GARZON, o.c., p. 32.
57.- Vid. al respecto, a JOAQUIN GONZALEZ, Corrupción y justicia democrática…, p. 38, quien refiere: los agentes del crimen global integran una suerte de <<contraestado>> que, aprovechando las debilidades de las instituciones y actuando en la clandestinidad, amenaza la existencia del Estado de Derecho. Según se expone en NACIONES UNIDAS. Consejo Económico y Social, Plan mondial d’action contre la criminalité transnationale, Conferencia Mundial sobre crimen transnacional organizado, Nápoles, 21 a 23 de noviembre de 1994, la criminalidad organizada constituye una realidad compleja y esencialmente antidemocrática pues supone el ejercicio de un poder oculto y por entero ajeno a la voluntad de la sociedad.
58.- Refiere MAYOR OREJA, JAIME, Terrorismo, crimen organizado y política de seguridad, en Política exterior, 1998, v. 12, nº 64, p. 13, que la capacidad de penetración en las instituciones democráticas de algunos países se está demostrando especialmente eficaz en el ámbito de las administraciones locales que, atraídas por el ingente volumen de capital que las organizaciones criminales son capaces de poner en circulación, encuentran en tales organizaciones una fuente rápida y en ocasiones ilimitada, para realizar cuantiosas inversiones en el ámbito local. Naturalmente, su financiación, que comienza aparentando ser gratuita, acaba por penetrar en las instituciones y por pervertir el sistema político representativo.
59.- Vid. MANUEL CASTELLS, Economía, sociedad y cultura, vol. 3, Fin de Milenio, versión castellana de Carmen Martínez Gimeno, Madrid, Alianza, 1998.
60.- Vid., NACIONES UNIDAS, Problems and dangers posed by organised transnational crime in the varions regions in the world, p. 3, documento de apoyo para la Conferencia Mundial sobre crimen transnacional organizado, Nápoles, 21 a 23 de noviembre de 1994. Vid. tb., a PEDRO R. DAVID, Globalización, prevención del delito y justicia penal, p. 20. Según CLAIR STERLING (trad. de Concha Cardeñosa de Miera), en El mundo en poder de las Mafias. La amenaza de la nueva red mundial del crimen organizado; Flor del viento edics., SA, Barcelona, abril, 1996, pp. 62 y 63, la voz de alarma sobre la trascendencia que representaba la criminalidad organizada fue dada, a principios de 1990, por la Comisión Parlamentaria Antimafia de Italia, al enviar un mensaje urgente a la Asamblea de la ONU. El crimen organizado estaba <<adquiriendo tintes de catástrofe de alto riesgo>>, afirmaba la Comisión: las organizaciones internacionales de delincuentes han llegado a acuerdos y entendimientos para repartirse zonas geográficas, desarrollar nuevas estrategias de mercado, abordar fórmulas de ayuda mutua y resolución de conflictos… y todo con alcance planetario. Nos enfrentamos a un auténtico contrapoder delictivo capaz de imponer su voluntad en los Estados legítimos, socavar instituciones y fuerzas de la ley y el orden, perturbar el frágil equilibrio económico y financiero y destruir la vida democrática (Informe de la Comisión Parlamentaria Antimafia ante la Asamblea de la ONU, sesión extraordinaria sobre el problema mundial de la droga. Comunicado al primer ministro el 20 de marzo de 1990).
61.- El Consejo Europeo de Amsterdam de junio de 1997, por el que se aprobó un Plan de Acción para luchar contra la Delincuencia Organizada (El Grupo de Alto Nivel creado por el Consejo Europeo de Dublín -13 y 14 de diciembre de 1996- elaboró este plan y aprobó su redacción definitiva el 6 de abril de 1997. Diario Oficial núm. C 251 de 15.8.1997), reconoció la magnitud del problema, al que calificó como <<una amenaza grave para la sociedad tal y como la entendemos y como quisiéramos conservarla>>. Sobre el contenido de este Plan de acción, vid. a GUTIERREZ ZARZA, ANGELES, en Investigación y enjuiciamiento de los delitos económicos, Cólex 2000, pp 61-64. En atención a la amenaza que suponía, y a la perspectiva de la ampliación, fue firmado en Bruselas, el 28 de mayo de 1998, el Pacto de Preadhesión sobre la criminalidad organizada entre los Estados miembros de la unión Europea y los candidatos de Europa central y oriental y Chipre, con el objeto de mejorar la cooperación internacional en este ámbito; según se recoge en JOAQUIN GONZALEZ, o.c., p. 41.
62.- La conciencia de que el ejercicio de la acción criminal puede desplegarse desde el marco de estructuras más o menos organizadas tiene su reflejo en nuestro Derecho penal. Los tres exponentes más significativos se regulan: 1º) en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, artículo 282 bis 4 (en la redacción dada por la Ley Orgánica 5/1999), por el que se introduce, como técnica de investigación, la figura del “agente encubierto”; y 2º) en el Código Penal: como tipo penal autónomo e independiente de otro delito (artículo 515 CP), y 3º) como agravante de determinados tipos de la parte especial, señaladamente, del delito de tráfico de drogas (artículo 369.6º y 370 CP).
La anterior regulación no se ha visto acompañada, sin embargo, de una definición clara y precisa sobre el significado de “organización criminal” o de “asociación ilícita”. Tan sólo se encuentra la referencia a “lo organizativo” o “lo asociativo” como calificativos identificativos de un mayor desvalor de la acción criminal, aún sin proporcionarse una idea rectora (al margen de la mera contravención normativa) sobre cuál es el objeto jurídico de estos conceptos; tenido en cuenta en el proceso de elaboración normativa y como instrumento orientador en la labor interpretativa de los Tribunales.
La única aproximación legal de “delincuencia organizada” procede del citado artículo 282 bis 4 de la LECrim., entendiendo por tal, la asociación de tres o más personas para realizar, de forma permanente o reiterada, conductas que tengan como fin cometer alguno o algunos de los delitos que el mismo precepto relaciona. Pero se trata de una definición dirigida a establecer los presupuestos de procedibilidad necesarios para el uso del “agente encubierto” como instrumento de investigación. Son “indicios procesales” no trasladables a los tipos penales, que atienden a los datos de: la permanencia en la asociación de una pluralidad de sujetos y el objeto perseguido por ella, que se concreta en los delitos enunciados por el artículo, entre los que se incluyen algunos calificados como “menos graves” por los artículos 13 y 33 del Código Penal, mientras que otros de mayor entidad y más próximos al ámbito de actuación de la delincuencia organizada son omitidos.
Dada la ausencia de una definición legal de organización delictiva, ha sido el Tribunal Supremo, a través de sus pronunciamientos, el encargado de fijar los elementos que habían de concurrir para aplicar esta agravante. Aunando el dispar contendo jurisprudencial, se obtienen las siguientes notas características de la criminalidad organizada: a) pluralidad de personas; b) estructura jerarquizada, dotada de niveles de dirección diferencialbles de los restantes; c) distribución de tareas o reparto de funciones; d) vocación de continuidad temporal, que sobrepase la simple y ocasional ‘consorciabilidad’ para el delito; e) medios materiales idóneos para desarrollar el plan delictivo; y f) fungibilidad o intercambiabilidad de sujetos de la organización y estabilidad criminal, entendida como posibilidad de sustitución de unos a otros mediante una red de reemplazos de las personas integrantes de la organización.
63.- El Plan de acción, adoptado por el Consejo el 28 de abril de 1997, obedeció a la finalidad propuesta por el Consejo Europeo de Dublín de diciembre de 1996 de luchar contra la delincuencia organizada siguiendo un enfoque “coherente y coordinado de la Unión”. Este principio de unidad y coherencia, rector de las actuaciones posteriores de desarrollo de las recomendaciones específicas contenidas en el citado Plan de acción, no ha alcanzado la correspondiente plasmación en el instrumento normativo encargado de tipificar la participación en una organización delictiva, al acoger variadas fórmulas de punición de esta actividad sobre la base de diferentes concepciones de organización delictiva. A esta carencia se le suma el agravante de incluir una definición de delincuencia organizada excesivamente amplio (y vago), compatible con múltiples y dispares interpretaciones, a efectuar por los Estados miembros en el momento de trasladar el contenido de la acción común a sus ordenamientos jurídicos respectivos, y por jueces y tribunales en su posterior aplicación práctica. Más de diez años después, la Decisión Marco 2008/841/JAI del Consejo de 24 de octubre, relativa a la lucha contra la delincuencia organizada, poco o nada ha avanzado en una definición precisa del concepto normativo de criminalidad organizada, haciéndolo entérminos similares a como lo hiciera la Acción Común 98/733/JAI de 21.12.1998.
64.- Cfr.: ROXIN, Derecho Penal. Parte General. Tomo I. Fundamentos, la estructura de la teoría del delito (traducción de la 2ª edic. alemana y notas: Diego-Manuel Luzón Peña, Miguel Díaz y García Conlledo y Javier de Vicente Remesal: Cívitas, SA, 1997).
65.- Distinguen Giménez-Salinas, de la Corte; Requena & de Juan, en Revista Española de investigación Criminológica, artículo 9, número 7 (2009) entre actividades principales o básicas del grupo criminal y actividades instrumentales. Dentro de las principales se hallarían tres tipos relacionadas con el crimen organizado: a) la provisión de servicios ilícitos; b) la provisión de bienes ilegales y c) la infiltración de empresas legales (aunque, como aprecian los autores (p. 17) es cada vez más común encontrarse con grupos de crimen organizado cuya actividad principal sea la realización de actividades instrumentales para otros grupos.
66.- Martín Barbero, Isaac Martín. Boletín Económico de ICE Nº 2008 del 31 de mayo al 13 de junio de 2004, p. 27.
67.- Cfr.: Plan de acción: punto 4 (Antecedentes), Parte I (Introducción).

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Cuando piense que todo está perdido, todavía se puede seguir peleando ante el Tribunal Constitucional y ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)

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